EL POTRERILLANO
miércoles, 31 de octubre de 2018
canciones
CORO MAGISTERIO DE
POTRERILLOS.
Nació bajo el alero de la
Escuela D Nº4 siendo su fundador y
director el profesor del colegio don Jorge Ledezma Cortés y sus primeras
presentaciones en el año 1957 fueron como Coro de profesores “Mario Baeza
Gajardo”, nombre con el cual se honraba humildemente al gran músico director y
fundador de varios coros y el creador del Coro Sinfónico de la Universidad de
Chile, Coro de la Facultad de Derecho, Coro de la Universidad Técnica del
Estado y fue el motor del canto coral en Chile bajo el lema “para que todo
Chile cante” . Con orgullo, el coro, llevó la representación de este centro
minero, dando a conocer la vida y el trabajo de su gente en la fundición y el
campamento a los profesores y a las escuelas donde les tocó actuar con su
mensaje de canciones y su alegría. Se incorporó a la Sociedad Coral de
Profesores de Chile y participó en los festivales de Arica, Calama, Copiapó,
Temuco, Villarrica y Punta Arenas y en los festivales del cobre en El Salvador
y Rancagua. Hoy sólo está en el recuerdo de colegas, familiares y trabajadores
que participaron con sus voces y entusiasmo por el canto coral.
HIMNO DE LA ESCUELA DNº4 DE POTRERILLOS.
La insignia, el uniforme, los
colores del equipo deportivo y su himno son elementos importantes en una
institución educativa. Son las que inculcan el sentido de pertenencia de los
alumnos y con los cuales expresa su cariño por la escuela que los educa. A
contar de junio de 1983, nuestro colegio contó con su himno oficial, contando
con un playback de acompañamiento
grabado por la Banda Instrumental del R.I.Nº23 “Copiapó” bajo la dirección del
suboficial mayor, don Fabián Segura
Morales. El himno es creación del exalumno del colegio y profesor, don Jorge
Ledezma Cortés.
sábado, 18 de agosto de 2018
PALABRAS DE DESPEDIDA POTRERILLOS
La misa de despedida:
A fines de diciembre 1998, se celebra una misa especial en la Iglesia de nuestra Señora del Carmen, con una nutrida concurrencia de potrerillanos y la presencia de Monseñor Fernando Ariztía Ruiz, Obispo Emérito de Copiapó (QEPD) El señor cura párraco don Enrique Balzán, un sacerdote en maltés muy solidario con la defensa de la población ante el traslado y cierre de los campamentos, me solicitó que expresara algunas palabras de despedida por el hecho de ser uno de los profesores más antiguo y que podía de alguna manera expresar lo que sentía ante el próximo alejamiento definitivo del querido mineral, y estas fueron mis motivas palabras.
HIMNO ESCUELA DN°4 DE POTRERILLOS
Himno de la Escuela D N° 4 de Potrerillos:
La insignia, el uniforme, los colores del equipo deportivo y su himno son elementos importantes en una institución educativa. Son las que inculcan el sentido de pertenencia de los alumnos y con los cuales expresa su cariño por la escuela que los educa. A contar de junio 1983, nuestro colegio contó con su himno oficial, contando con un playback de acompañamiento grabado por la Banda Instrumental del R.I.N°23 "Copiapó" bajo la dirección del suboficial mayor, don Fabián Segura Morales. El himno es creación del exalumno del colegio y profesor, don Jorge Ledezma Cortes.
domingo, 13 de diciembre de 2015
FELIZ NAVIDAD
He querido en esta ocasión hacer algunas
reflexiones sobre la hermosa fiesta de Navidad. El Cristianismo celebra en el
mundo entero el aniversario del nacimiento de Jesucristo: la Natividad, y un
manto de bienestar espiritual viene a cubrir a los millones de hombres y
mujeres, que miran a sus hijos queriendo ver en ellos la inocencia y la dulzura
que tendría el Gran Maestro en su pesebre allá en Belén. Se detiene el ritmo
acelerado que impone la forma de vida actual y recupera su valor la familia,
con la presencia de José carpintero y María. No podría ser más humilde el lugar
y el ambiente donde nace nuestro Gran Maestro, que sería capaz de cambiar el
pensamiento religioso de tan vastos territorios e implantaría en ellos la fe
basada en el amor a Dios y al prójimo, legándonos la fuerza moral vigente hoy
en todos los códigos del mundo.
Gaspar,
Baltasar y Melchor, los famosos Reyes Magos, en pos de una estrella, llegaron
hasta el Pesebre para adorar a Jesús recién nacido, poniendo a sus pies las
ofrendas más preciadas: incienso, mirra y oro y gozaron con la contemplación
del infante, acompañados por los pastores y animales del pesebre. Tal vez este
gesto generoso sea el que haya originado la costumbre de regalar a los niños en
la Navidad, para entregarles un poco de felicidad, porque el juego es esencial
en esta etapa de su desarrollo, por la riqueza de su fantasía.
No
sé cuando interviene San Nicolás Obispo en nuestra fiesta navideña. Sólo sé que
su nombre deriva a San Nikolaus en alemán, para luego ser Santa Claus, Papá
Noél y por último, nuestro Viejito Pascuero. San Nicolás se le recuerda por
haber sido muy cariñoso con los niños de su época, a quienes regalaba dulces y
juguetes. En Europa se celebra su día el 6 de diciembre, pero nosotros lo
incorporamos en nuestros hogares en la noche del 24 al 25 de diciembre, noche
en que mágicamente recorre todos los hogares del mundo llevando en su trineo
conducido por renos, la ilusión de dar alegría sin medida para los que serán
hombres y mujeres del futuro.
Pero
de estos dos acontecimientos, que suman la esperanza de un mejor mañana, no
debemos de confundir la importancia fundamental que tiene el recordar primero
el nacimiento de Jesús, porque es el pilar de nuestros valores cristianos y porque
su vida es el mejor ejemplo y la más hermosa entrega que hace a sus semejantes,
y porque necesitamos de la moral cristiana y de sus valores para mejorar
nuestras conductas y las de nuestros hijos y rescatarlos de los antivalores que
invaden sus comportamientos, influenciados por una sociedad deshumanizada.
Por
ello, es conveniente modificar algunas costumbres consumistas del comercio que
se aprovechan de la ocasión, para comprometer el bolsillo de Papá Noel mucho
más allá de lo aconsejable, transformándose la Navidad en una suma de
compromisos económicos que generan ciertos grados de ansiedad por las
preocupaciones futuras y se deja de lado el verdadero sentido de la Navidad,
que es celebrar con humildad el nacimiento de Jesús, pidiendo al Viejito
Pascuero salud, trabajo y amor para los mayores y amor, cariño y paz para los
menores.
Un Gran abrazo y……¡¡¡¡¡ Feliz Navidad !!!!!
miércoles, 25 de febrero de 2009
UNA DECADA, EN CAMINO HACIA EL OLVIDO

Esta vez quiero empezar mi comentario sabatino con dos breves versos:
“Cobijado en mis recuerdos,
de alegrías y tristezas,
de los amigos ya idos
en camino hacia el olvido,
voy cantando los motivos
de estos versos tan sentidos,
y se ahonda el sentimiento
por mi pueblo tan querido.
Ha diez años que estoy fuera
sin poderme conformar,
¿cómo pudo la “lesera”
de la ambición superar,
y por tan pocas monedas
la población entregar?
¡Con qué cara hoy en día
se atreven a protestar!
Son expresiones que nacen del alma y se remontan a aquellos instantes en que con todas nuestras pertenencias puestas sobre un camión de mudanzas hacíamos abandono con mi esposa, del pueblo que vio transcurrir nuestras vidas desde la niñez hasta los inicios de la tercera edad. Estaban demasiado cercanas las últimas vivencias que significaban una despedida de Potrerillos, después de haber hecho lo posible por que no cerraran los campamentos. Rondaban las imágenes de la última licenciatura de los Octavos Años de nuestra querida Escuela D Nº 4, que nos cobijara en nuestra infancia como estudiantes de primaria para luego, ya titulados, ejercer por más de cuarenta años la docencia, integrados a la comunidad que nos vio crecer como profesionales y aún sonaban en mis oídos los versos del Himno del colegio que nos identificaba y que era entonado por última vez por los egresados, los docentes y los apoderados que llenaban totalmente los aposentos del Cine Andes, todos de pie, despidiendo respetuosamente y con tristeza y emoción a quienes a lo mejor no verían nunca más en sus vidas:
de alegrías y tristezas,
de los amigos ya idos
en camino hacia el olvido,
voy cantando los motivos
de estos versos tan sentidos,
y se ahonda el sentimiento
por mi pueblo tan querido.
Ha diez años que estoy fuera
sin poderme conformar,
¿cómo pudo la “lesera”
de la ambición superar,
y por tan pocas monedas
la población entregar?
¡Con qué cara hoy en día
se atreven a protestar!
Son expresiones que nacen del alma y se remontan a aquellos instantes en que con todas nuestras pertenencias puestas sobre un camión de mudanzas hacíamos abandono con mi esposa, del pueblo que vio transcurrir nuestras vidas desde la niñez hasta los inicios de la tercera edad. Estaban demasiado cercanas las últimas vivencias que significaban una despedida de Potrerillos, después de haber hecho lo posible por que no cerraran los campamentos. Rondaban las imágenes de la última licenciatura de los Octavos Años de nuestra querida Escuela D Nº 4, que nos cobijara en nuestra infancia como estudiantes de primaria para luego, ya titulados, ejercer por más de cuarenta años la docencia, integrados a la comunidad que nos vio crecer como profesionales y aún sonaban en mis oídos los versos del Himno del colegio que nos identificaba y que era entonado por última vez por los egresados, los docentes y los apoderados que llenaban totalmente los aposentos del Cine Andes, todos de pie, despidiendo respetuosamente y con tristeza y emoción a quienes a lo mejor no verían nunca más en sus vidas:
“Escuela D Nª 4 alza tu nombre,
crisol de ensueños de la juventud,
alza, muchachos, que el futuro es nuestro,
por nuestra Escuela gritemos: ¡Salud!...
Profesores, alumnos y apoderados emprendíamos rumbos distintos y se disgregaba la gran familia potrerillana.
Recuerdo con emoción los momentos vividos en la Misa Solemne realizada en nuestra parroquia de Nuestra Señora del Carmen, con la presencia de Monseñor Aristía (QEPD) y nuestro pastor, un sacerdote español de origen maltés que hoy se encuentra en su tierra por problemas de salud de su señora madre, pero que mostró en palabras y hechos un tremendo compromiso con la causa potrerillana. La nave de nuestra iglesia repleta de gente, donde tuve el honor de hacer una semblanza sobre el significado de nuestro pueblo para quienes, presentes en esa ocasión, teníamos el corazón oprimido por la emoción de una despedida en el templo, que fuera mudo testigo de nuestra profesión de fe en bautismos, confirmaciones, casamientos, defunciones, misas y procesiones, ruegos y oraciones. Era un Adiós, un decir “vayan con Dios”.
Puedo evocar con nitidez los momentos vividos tras bambalinas cuando el Círculo Literario de Potrerillos, a teatro lleno presentaba las creaciones literarias de los alumnos de la Escuela y del Liceo, más los trabajos de los adultos que componían dicho centro bajo la dirección del escritor y poeta don Ricardo Ponce, donde se expresaba el cariño por nuestra tierra potrerillana y los estados de pertenencia e identidad que existían en nuestra población, para luego rematar con la presentación de un humilde casette realizado por el Grupo Magisterio, que con sus canciones pretendía colocar un ramillete melódico en un rincón de los recuerdos del corazón de los potrerillanos.
Todo ello transcurrió en el mes de diciembre de 1998. Estábamos terminando el año escolar y el tiempo trascurrió tan rápido, que apenas lo hubo para embalar nuestras pertenencias y ya iba junto al chofer mirando como el paisaje, recorrido miles de veces, trataba de fijarlo en mi retina, porque sabía que lo estaba observando por última vez. Los recuerdos se agolpaban en mi cabeza, con un desfile sinfín de escenas familiares, de amistades, de trabajo, de relaciones profesionales, de caritas de niños, mientras se perdían en las curvas de la cuesta Los Patos los campamentos alineados hacia el oeste junto a las altas chimeneas de la fundición. En esos momentos me sentía como un exiliado, que había perdido mis raíces…mi pertenencia… y quedaban resonando mis versos de despedida…
“Me voy amándote, POTRERILLOS,
Pueblo querido de corazón,
Siempre estarás en mis pensamientos
Porque te quiero sin condición.”
crisol de ensueños de la juventud,
alza, muchachos, que el futuro es nuestro,
por nuestra Escuela gritemos: ¡Salud!...
Profesores, alumnos y apoderados emprendíamos rumbos distintos y se disgregaba la gran familia potrerillana.
Recuerdo con emoción los momentos vividos en la Misa Solemne realizada en nuestra parroquia de Nuestra Señora del Carmen, con la presencia de Monseñor Aristía (QEPD) y nuestro pastor, un sacerdote español de origen maltés que hoy se encuentra en su tierra por problemas de salud de su señora madre, pero que mostró en palabras y hechos un tremendo compromiso con la causa potrerillana. La nave de nuestra iglesia repleta de gente, donde tuve el honor de hacer una semblanza sobre el significado de nuestro pueblo para quienes, presentes en esa ocasión, teníamos el corazón oprimido por la emoción de una despedida en el templo, que fuera mudo testigo de nuestra profesión de fe en bautismos, confirmaciones, casamientos, defunciones, misas y procesiones, ruegos y oraciones. Era un Adiós, un decir “vayan con Dios”.
Puedo evocar con nitidez los momentos vividos tras bambalinas cuando el Círculo Literario de Potrerillos, a teatro lleno presentaba las creaciones literarias de los alumnos de la Escuela y del Liceo, más los trabajos de los adultos que componían dicho centro bajo la dirección del escritor y poeta don Ricardo Ponce, donde se expresaba el cariño por nuestra tierra potrerillana y los estados de pertenencia e identidad que existían en nuestra población, para luego rematar con la presentación de un humilde casette realizado por el Grupo Magisterio, que con sus canciones pretendía colocar un ramillete melódico en un rincón de los recuerdos del corazón de los potrerillanos.
Todo ello transcurrió en el mes de diciembre de 1998. Estábamos terminando el año escolar y el tiempo trascurrió tan rápido, que apenas lo hubo para embalar nuestras pertenencias y ya iba junto al chofer mirando como el paisaje, recorrido miles de veces, trataba de fijarlo en mi retina, porque sabía que lo estaba observando por última vez. Los recuerdos se agolpaban en mi cabeza, con un desfile sinfín de escenas familiares, de amistades, de trabajo, de relaciones profesionales, de caritas de niños, mientras se perdían en las curvas de la cuesta Los Patos los campamentos alineados hacia el oeste junto a las altas chimeneas de la fundición. En esos momentos me sentía como un exiliado, que había perdido mis raíces…mi pertenencia… y quedaban resonando mis versos de despedida…
“Me voy amándote, POTRERILLOS,
Pueblo querido de corazón,
Siempre estarás en mis pensamientos
Porque te quiero sin condición.”
domingo, 21 de diciembre de 2008
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