domingo, 13 de diciembre de 2015

FELIZ NAVIDAD


He querido en esta ocasión hacer algunas reflexiones sobre la hermosa fiesta de Navidad. El Cristianismo celebra en el mundo entero el aniversario del nacimiento de Jesucristo: la Natividad, y un manto de bienestar espiritual viene a cubrir a los millones de hombres y mujeres, que miran a sus hijos queriendo ver en ellos la inocencia y la dulzura que tendría el Gran Maestro en su pesebre allá en Belén. Se detiene el ritmo acelerado que impone la forma de vida actual y recupera su valor la familia, con la presencia de José carpintero y María. No podría ser más humilde el lugar y el ambiente donde nace nuestro Gran Maestro, que sería capaz de cambiar el pensamiento religioso de tan vastos territorios e implantaría en ellos la fe basada en el amor a Dios y al prójimo, legándonos la fuerza moral vigente hoy en todos los códigos del mundo.
                   Gaspar, Baltasar y Melchor, los famosos Reyes Magos, en pos de una estrella, llegaron hasta el Pesebre para adorar a Jesús recién nacido, poniendo a sus pies las ofrendas más preciadas: incienso, mirra y oro y gozaron con la contemplación del infante, acompañados por los pastores y animales del pesebre. Tal vez este gesto generoso sea el que haya originado la costumbre de regalar a los niños en la Navidad, para entregarles un poco de felicidad, porque el juego es esencial en esta etapa de su desarrollo, por la riqueza de su fantasía.
                   No sé cuando interviene San Nicolás Obispo en nuestra fiesta navideña. Sólo sé que su nombre deriva a San Nikolaus en alemán, para luego ser Santa Claus, Papá Noél y por último, nuestro Viejito Pascuero. San Nicolás se le recuerda por haber sido muy cariñoso con los niños de su época, a quienes regalaba dulces y juguetes. En Europa se celebra su día el 6 de diciembre, pero nosotros lo incorporamos en nuestros hogares en la noche del 24 al 25 de diciembre, noche en que mágicamente recorre todos los hogares del mundo llevando en su trineo conducido por renos, la ilusión de dar alegría sin medida para los que serán hombres y mujeres del futuro.
                   Pero de estos dos acontecimientos, que suman la esperanza de un mejor mañana, no debemos de confundir la importancia fundamental que tiene el recordar primero el nacimiento de Jesús, porque es el pilar de nuestros valores cristianos y porque su vida es el mejor ejemplo y la más hermosa entrega que hace a sus semejantes, y porque necesitamos de la moral cristiana y de sus valores para mejorar nuestras conductas y las de nuestros hijos y rescatarlos de los antivalores que invaden sus comportamientos, influenciados por una sociedad deshumanizada.
                   Por ello, es conveniente modificar algunas costumbres consumistas del comercio que se aprovechan de la ocasión, para comprometer el bolsillo de Papá Noel mucho más allá de lo aconsejable, transformándose la Navidad en una suma de compromisos económicos que generan ciertos grados de ansiedad por las preocupaciones futuras y se deja de lado el verdadero sentido de la Navidad, que es celebrar con humildad el nacimiento de Jesús, pidiendo al Viejito Pascuero salud, trabajo y amor para los mayores y amor, cariño y paz para los menores.

Un Gran abrazo y……¡¡¡¡¡ Feliz Navidad !!!!!