
Ha sido tan grata la impresión que ha dejado en mis retinas la inauguración de los Juegos Olímpicos en Beijín, que no he podido dejar de pensar en esa relación que existe entre el orden, la disciplina y la coordinación puestas al servicio del arte, a la búsqueda de la belleza a través del colorido, del movimiento de masas perfectamente sincronizadas, de la expresión musical oriental a la que nuestros oídos no están acostumbrados, a la creatividad aplicada usando la tecnología y al respeto a las tradiciones de un gran país que se ha incorporado a la globalización sin perder su idiosincrasia. Mil trescientos millones de seres humanos identificados con su historia y concientes de los grandes aportes que le han entregado a la humanidad en la calidad de sus descubrimientos. Hacía falta que se descorriera esta cortina de hierro que ocultaba al mundo occidental tanta belleza oriental, y esto lo ha permitido el milagro de la televisión y el afán competitivo del hombre que fuera impulsado por los griegos con la creación de las Olimpíadas, justas que enfrentan a los mejores atletas en las más variadas disciplinas deportivas que buscan superar marcas cada cuatro años, a contar de 1896, año en que se realizó la primera olimpíada de los tiempos modernos en Grecia. Esta ha sido la mejor motivación para todos los participantes del mundo y esperamos que nuestros deportistas presentes en tan magno evento superen sus mejores marcas y podamos contar con más de alguna brillante sorpresa, porque ellos tienen a Chile en su corazón.
Aterrizando en nuestra realidad, el sensible fallecimiento de Dn. Juan Bustos Ramírez (QEPD), ilustre jurista, presidente de la cámara baja, gran luchador de los derechos humanos, profesor universitario y diputado respetado por todos los estamentos políticos del congreso, por lo cual se han declarado tres días de duelo nacional, ha dejado, con toda justicia, de lado el acercamiento buscado por el gobierno con la derecha para buscar un acuerdo que financie el barril sin fondo que tienen los santiaguinos con el famoso Transantiago. Lo que me llama la atención es que en la búsqueda de este acuerdo, nos metieron a nosotros, a los sufridos habitantes de las regiones, a aquellos que ya estamos pagando las alzas habidas y por haber de nuestros medios de locomoción apretando los dientes y sin chistar, porque las alzas de los combustibles nos elevan los precios de los alimentos por el transporte mucho más caros que el que le cobran a los santiaguinos, por lo que el precio de nuestra canasta familiar es tiene un costo más elevado, que no es cubierto por los reajustes basados en el IPC, aparecimos incluídos en la presión que están haciendo los señores políticos para que se acepte el subsidio permanente al Transantiago, comprometiéndose a subsidiar a la locomoción de las ciudades con más de 50.000 habitantes, compensando a los dueños de estas locomociones por las rebajas que les otorgan a los pases de los estudiantes O sea, se va a crear otro desorden en el pago de dineros, que sólo va a favorecer a los empresarios de la locomoción colectiva, porque no creo que vayan a tener un ataque de generosidad y nos vayan a rebajar los pasajes al resto de los mortales.
¿Y por qué no les cobran a los santiaguinos el valor del pasaje que corresponde y se dejan de regalarle el dinero a los bancos y a los dueños de los buses y a los sinvergüenzas que no pagan sus pasajes? Así se verían obligados a poner orden en sus finanzas y lograrían el autofinanciamiento que ofrecieron en un comienzo. Las regiones queremos soluciones integrales para nuestros problemas y no parches solucionados con migajas.
Mañana 10 de agosto están coincidiendo dos importantes celebraciones en nuestro país: celebramos el día del niño y el día del minero. El día del niño es sin duda una creación publicitaria, orientada a mejorar las ventas de la industria y el comercio, pero ofrece también una oportunidad privilegiada para los adultos reflexionemos acerca de la forma como estamos tratando a nuestros niños. Franco de Vita tiene una canción cuyos versos invitan a meditar:
“No basta con traerlos al mundo porque es obligatorio,
porque son la base del matrimonio…
No basta con llevarlos a la escuela para que aprendan…
No basta, que de afecto tu le has dado bien poco,
Todo por culpa del maldito trabajo y del tiempo…
No basta, porque cuando quiso hablar de un problema,
Tú le dijiste: Niño, será mañana, es muy tarde, estoy muy cansado.
No basta con comprarle curiosos objetos…
No basta cuando lo que necesita es afecto,
Aprender a valorar las cosas, porque tu no le serás eterno.”
Si bien no existe un manual para ser mejores padres, creo firmemente que el cariño, la protección, la compañía y la transmisión de valores y enseñanzas les van a ayudar para encausarse en una buena vida, aún que tengan que vivir entre limitaciones y estrecheces económicas. Papá y mamá son necesarios para cumplir con tan importante tarea y ojala todos nuestros niños calderinos tengan en el día de mañana el cariño hogareño y marchen de la mano con sus derechos y deberes para ser cada día mejores.
En el día agosto, celebrábamos también el Día del Minero. Somos una región minera por excelencia, sin desconocer la importancia que tienen la explotación agrícola y pesquera. El Santo Patrono que se honra en esta fecha corresponde a San Lorenzo, Diácono y Mártir, hombre de confianza del Papa Sixto II de Roma, y él era el administrador de los bienes de la Iglesia y encargado de la distribución de las ayudas a los pobres y necesitados. Corría el año 257 y el emperador romano Valeriano publicó un decreto en el cual ordenaba la persecución y muerte de los cristianos. San Lorenzo recogió los dineros y demás bienes que la Iglesia tenía en Roma y los repartió entre los pobres. Y vendió los cálices de oro, copones y candeleros valiosos y el dinero lo dio a la gente más necesitada. Fue detenido, brutalmente torturado y asado en una parrilla. Su gran deseo de unirse a Cristo le permitió superar su doloroso martirio.
Las más diversas empresas mineras ya han estado celebrando en el transcurso de esta semana, con fiestas y con artistas locales, regionales y de la capital, a los trabajadores junto a sus familias, buscando establecer las mejores relaciones laborales para premiar el esfuerzo y la pujanza de nuestros mineros en las diversas faenas que tienen las empresas, sean extractivas o industriales. Un saludo cordial entonces para todos los trabajadores que se desempeñan en la pequeña, mediana y gran minería de la región. Ellos bien se lo merecen.
¿No le parece?