EL SENTIMIENTO PATRIO.
Estimados auditores:
Hay una página, en la brillante historia patria de mi país que me impacta muy fuertemente cuando en cada año en que evocamos los sucesos que la conformaron, traen a nuestra memoria la figura inmortal del capitán Arturo Prat Chacón, el marino literato dejado al mando de la Mancarrona, la gloriosa Esmeralda. Cada año en que asisto al acto cívico que conmemora el Combate Naval realizado en la rada de Iquique, me embarga la emoción, sobre todo al momento en que el clarín llama con el toque de atención y se oyen los pitos marineros junto a las sirenas y pitos de las naves surtas en la bahía, que pareciera que elevan una oración de la familia marinera a los héroes que perecieron en tan magna epopeya, indicando que siguen vivos en el recuerdo de los hombres de mar. Las 12 hrs. y 10 minutos nos indican la hora precisa en que se hundió La Esmeralda. Es la hora en que suena la campana con redobles certeros y es el inicio del minuto de silencio respetuoso con que la ciudadanía honra a quienes ofrendaron su vida por su patria en el cumplimiento del deber: Vencer o morir, era y sigue siendo la consigna de cada marinero y está grabada en cada nave de guerra de nuestra armada.
Esta ceremonia recordatoria está directamente ligada a un protocolo de horarios, porque deben coordinarse movimientos para el desfile de homenaje a los héroes por tropas pertenecientes a las ramas armadas y representantes de la comunidad como la Cruz Roja y Cuerpo de Bomberos, más la lectura de la alocución patriótica y la colocación de las ofrendas florales, pero el centro de ello es que a las 12 hrs. 10 minutos, estando TODAS las autoridades presentes, se rinda este saludo espiritual a quien fuera pensamiento, palabra y acción, a Prat y a todos sus marineros.
Por ello comprendí el nerviosismo que tenía la oficialidad a cargo del acto en este 21 de mayo, porque veían que pasaba el tiempo, se aproximaba la hora en que estaba coordinado el toque de clarín, de campanas y el acompañamiento de las embarcaciones y la autoridad de la región no aparecía. Pasaron las 12,10, con el pesar manifiesto y recién a las 12,40 hizo su entrada, demostrando una irreverencia, falta de educación y tacto ante quienes, por respeto a su cargo, habían roto una tradición marinera sentida de corazón . La ceremonia se realizó con retraso.
La impuntualidad es una falta grave en nuestras autoridades, porque su investidura las obliga a dar el ejemplo en sus conductas ante la ciudadanía, y es peor todavía, cuando se vulneran sentimientos tan hermosos y queridos, como el sentimiento patrio.
Ellos o ellas tienen que dar el ejemplo de nacionalismo, porque observamos con preocupación como se van perdiendo nuestras tradiciones. Si no me creen, vamos pasando lista.
-No se escucharon los 21 cañonazos.
-No se hizo embanderamiento general. Una que otra casa lució con orgullo su bandera al tope en su hogar.
-No cantaron el Himno Nacional en el acto, pese a que fueron invitados a ello por el señor locutor. Pareciera que tienen vergüenza de cantar, porque no creo que no lo sepan. Y peor aún, ni siquiera se sacaron los gorros o sombreros mientras se entonaba el himno. Y otros, conversaban animadamente, como si estaban escuchando un tema de discotte, con una apatía total.
¿Tan globalizados estamos que hemos perdido la nacionalidad? El Himno y la Bandera representan a este Chile querido. A lo mejor ya no lo queremos. ¿Será porque se lo estamos regalando a las transnacionales? ¿Será porque nuestras riquezas naturales ya no son nuestras? Cobre, plata, hierro, oro, molibdeno, litio, salitre, fuentes de agua, electricidad, comunicaciones, carreteras, bosques y grandes extensiones de tierra ya no son nuestros.
Por eso es importante la actitud de nuestras autoridades al respaldar los valores patrios y a la patria toda porque queremos que sea toda nuestra y no queremos perder nuestras tradiciones, porque nos identifican como pueblo con un pasado glorioso que es nuestro orgullo y es la base para la construcción de nuestro futuro. No podemos ser indiferentes ante un pasado que nos une y que fue construido con trabajo, esfuerzo, sacrificio, honor, valentía, estudio e inteligencia. A todos nuestros antepasados les debemos respeto por su aporte al engrandecer nuestra nación y serán las generaciones venideras, las que van a heredar a las actuales generaciones, las que honren nuestras memorias como nosotros honramos a quienes nos antecedieron. No olvidemos que Prat nos legó la importancia del deber cumplido y que es un desafío que debemos de enfrentar cada día en todos los ámbitos de nuestras vidas, para hacer grande y próspera nuestra querida patria.
¿No le parece?
Estimados auditores:
Hay una página, en la brillante historia patria de mi país que me impacta muy fuertemente cuando en cada año en que evocamos los sucesos que la conformaron, traen a nuestra memoria la figura inmortal del capitán Arturo Prat Chacón, el marino literato dejado al mando de la Mancarrona, la gloriosa Esmeralda. Cada año en que asisto al acto cívico que conmemora el Combate Naval realizado en la rada de Iquique, me embarga la emoción, sobre todo al momento en que el clarín llama con el toque de atención y se oyen los pitos marineros junto a las sirenas y pitos de las naves surtas en la bahía, que pareciera que elevan una oración de la familia marinera a los héroes que perecieron en tan magna epopeya, indicando que siguen vivos en el recuerdo de los hombres de mar. Las 12 hrs. y 10 minutos nos indican la hora precisa en que se hundió La Esmeralda. Es la hora en que suena la campana con redobles certeros y es el inicio del minuto de silencio respetuoso con que la ciudadanía honra a quienes ofrendaron su vida por su patria en el cumplimiento del deber: Vencer o morir, era y sigue siendo la consigna de cada marinero y está grabada en cada nave de guerra de nuestra armada.
Esta ceremonia recordatoria está directamente ligada a un protocolo de horarios, porque deben coordinarse movimientos para el desfile de homenaje a los héroes por tropas pertenecientes a las ramas armadas y representantes de la comunidad como la Cruz Roja y Cuerpo de Bomberos, más la lectura de la alocución patriótica y la colocación de las ofrendas florales, pero el centro de ello es que a las 12 hrs. 10 minutos, estando TODAS las autoridades presentes, se rinda este saludo espiritual a quien fuera pensamiento, palabra y acción, a Prat y a todos sus marineros.
Por ello comprendí el nerviosismo que tenía la oficialidad a cargo del acto en este 21 de mayo, porque veían que pasaba el tiempo, se aproximaba la hora en que estaba coordinado el toque de clarín, de campanas y el acompañamiento de las embarcaciones y la autoridad de la región no aparecía. Pasaron las 12,10, con el pesar manifiesto y recién a las 12,40 hizo su entrada, demostrando una irreverencia, falta de educación y tacto ante quienes, por respeto a su cargo, habían roto una tradición marinera sentida de corazón . La ceremonia se realizó con retraso.
La impuntualidad es una falta grave en nuestras autoridades, porque su investidura las obliga a dar el ejemplo en sus conductas ante la ciudadanía, y es peor todavía, cuando se vulneran sentimientos tan hermosos y queridos, como el sentimiento patrio.
Ellos o ellas tienen que dar el ejemplo de nacionalismo, porque observamos con preocupación como se van perdiendo nuestras tradiciones. Si no me creen, vamos pasando lista.
-No se escucharon los 21 cañonazos.
-No se hizo embanderamiento general. Una que otra casa lució con orgullo su bandera al tope en su hogar.
-No cantaron el Himno Nacional en el acto, pese a que fueron invitados a ello por el señor locutor. Pareciera que tienen vergüenza de cantar, porque no creo que no lo sepan. Y peor aún, ni siquiera se sacaron los gorros o sombreros mientras se entonaba el himno. Y otros, conversaban animadamente, como si estaban escuchando un tema de discotte, con una apatía total.
¿Tan globalizados estamos que hemos perdido la nacionalidad? El Himno y la Bandera representan a este Chile querido. A lo mejor ya no lo queremos. ¿Será porque se lo estamos regalando a las transnacionales? ¿Será porque nuestras riquezas naturales ya no son nuestras? Cobre, plata, hierro, oro, molibdeno, litio, salitre, fuentes de agua, electricidad, comunicaciones, carreteras, bosques y grandes extensiones de tierra ya no son nuestros.
Por eso es importante la actitud de nuestras autoridades al respaldar los valores patrios y a la patria toda porque queremos que sea toda nuestra y no queremos perder nuestras tradiciones, porque nos identifican como pueblo con un pasado glorioso que es nuestro orgullo y es la base para la construcción de nuestro futuro. No podemos ser indiferentes ante un pasado que nos une y que fue construido con trabajo, esfuerzo, sacrificio, honor, valentía, estudio e inteligencia. A todos nuestros antepasados les debemos respeto por su aporte al engrandecer nuestra nación y serán las generaciones venideras, las que van a heredar a las actuales generaciones, las que honren nuestras memorias como nosotros honramos a quienes nos antecedieron. No olvidemos que Prat nos legó la importancia del deber cumplido y que es un desafío que debemos de enfrentar cada día en todos los ámbitos de nuestras vidas, para hacer grande y próspera nuestra querida patria.
¿No le parece?
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